En el viaje a Praga, casi vuelvo a España sin rodar ni una escena. El últimno día, y ya de noche, me desperté y nos fuimos a la calle a ver qué podíamos hacer. A la desesperada, y después de dar muchas vueltas por la calle, me meto en una tienda abierta las 24 horas y, grabando con el móvil, convenzo a una chica para hacerle una típica paella española.
Una vez en el apartamento, descubre en internet cual es mi verdadera profesión, y cual es mi sorpresa cuando me dice que siempre había pensado en hacer una película porno.
Dicho y hecho, le hago unas fotos y grabamos una buena follada, con el culo incluido.
Ains qué vida ésta…


